El Real Alcázar, la Catedral, la Giralda, la iglesia de Santacruz, la Maestranza, la plaza de España, el museo de Bellas Artes, el Arqueológico y el de Artes y Costumbres populares, el de Baile Flamenco, el barrio de Santacruz, Triana… Son muchos los elementos que conforman la identidad de la capital andaluza. A ellos se suman el carácter abierto de sus gentes y sus tradiciones, entre las que destaca con especial fuerza el clásico tapeo. Se trata de una actividad fundamental dentro del glosario turístico de la ciudad, un ejercicio divertido y delicioso con el que se descubre la otra cara de la urbe, la gastronómica, la social, la más auténtica.

Tapeo andaluz

Además de los restaurantes propiamente dichos, bares, tabernas y bodegones llenan la ciudad de bebida fresquita acompañada de raciones sabrosas. Entre las más conocidas se encuentran el pescaíto frito, la carrillada, el bacalao, los chipirones a la plancha, los huevos rotos y los revueltos de verduras, el rabo de toro, bocatas como el serranito, las huevas aliñadas, el salmorejo, el cazón en adobo, los huevos a la flamenca, el gazpacho, los caracoles y el jamón serrano con queso. De postre, yemas de San Leandro o torrijas. En una ruta de bares, caerán casi todas, regadas con vino o cerveza.

Bares en Sevilla

Son muchos los locales donde degustar las especialidades de la ciudad que, según Los del Río, “tiene un color especial”. Entre los más míticos se encuentra La Blanca Paloma, uno de los establecimientos más populares de Triana. En su carta destacan la rosada al limón con pimientos y las berenjenas rellenas de gambas. Sin salir del barrio, la Taberna Sol y Sombra es un peculiar rincón taurino especializado en cocina casera. De corte un poco más moderno, pero siempre basado en la tradición culinaria de la zona, aparece el Bar Puratasca, que ofrece producto de calidad en un entorno ambientado en los años 70.

Tabernas por toda la ciudad

En el barrio de Pío XII se encuentra desde 1966 Chiva Tapas, un local en que destacan las croquetas, el cocido serrano y las espinacas con garbanzos, entre otros platos de toda la vida. También de corte tradicional, la Antigua Abacería de San Lorenzo es conocida por su berza, su sopa de tomate y sus chacinas. En la misma línea, Er Caserío hace cada día un guiso de la casa diferente, para satisfacción de los amantes de la comida de cuchara.

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