Relajación, salud, belleza y descanso. Son algunos sinónimos que recibe la experiencia spa en Mallorca, una de las terapias de salud y belleza más antiguas de la humanidad que llega a nuestros tiempos renovada para optimizar sus resultados. Sumérgete en una jornada de desconexión y, si puedes, combínala después con algún tratamiento corporal o facial o con un masaje y experimenta todos sus beneficios, por dentro y por fuera.

Historia

A la hora de establecer el origen de los spas hay discrepancias. Una corriente lo asigna al homónimo pueblo belga, mientras que otra asevera que proviene del latín ‘salut per aqua’. Se sabe que griegos y romanos confiaban en las propiedades curativas del agua, algo que se vio reflejado en sus famosas termas y baños públicos. Durante la Edad Media la hidroterapia cayó en desuso, pero recuperó su esplendor a partir del siglo XIX en Europa y Estados Unidos. Además, su utilización comenzó a combinarse con masajes y tratamientos naturales provenientes, por ejemplo, de la medicina asiática (especialmente la china) para maximizar sus beneficios.

Hasta el último detalle

Instalaciones, olores y colores están estudiados para que vivas una experiencia de relajación completa. Un día de spa es multisensorial, por lo que cada uno de tus sentidos te llevará al objetivo del bienestar. Chorros a distintas presiones, piscinas a diferentes temperaturas, jacuzzis, zona de relax, baños de sensaciones, saunas y baños turcos están especialmente estudiados para alcanzarlo. Que lo disfrutes.

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