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Diodo, alejandrita, Soprano, fotodepilación y todo lo que necesitas saber sobre depilación láser

Por: | 2.12.2015 |

En el último cuarto del siglo XX, la ciencia ficción introdujo el láser en la mayoría de los hogares. La imaginación convirtió aquellos poderosos rayos de luz en armas mortíferas, pero, seguramente, nadie pensó que uno de sus usos más rentables consistiría en eliminar el incómodo vello corporal.

Sin embargo, desde su implantación en 1994, la depilación láser ha revolucionado el mundo de la medicina estética y su permanente evolución ha originando tratamientos cada vez más rápidos, precisos e indoloros. Ahora, el cliente y el profesional pueden elegir entre el láser alenjandrita, el láser diodo y el láser soprano, entre otros, dependiendo del fenotipo de piel y el color del cabello.

En esta guía de Groupon te explicamos las diferencias entre la depilación láser y la conocida como fotodepilación o luz pulsada, te detallamos cada uno de los tratamientos, sus ventajas y desventajas, tanto para hombres como para mujeres, sus precios, su duración y las precauciones que debes tener en cuenta antes de llevarlos a cabo.

 

Depilación láser, ¿en qué consiste?

La depilación láser es una forma de eliminar el vello corporal que aprovecha los avances realizados en la manipulación de ondas electromagnéticas para generar una fuente de luz coherente, monocromática y continua que destruye el pelo desde su raíz.

Puede sonar complejo, pero se vuelve más sencillo al comprender que todas las sustancias existentes absorben determinadas longitudes de onda de las radiaciones electromagnéticas. Aquellas que no son absorbidas se reflejan hacia el exterior, otorgando a los materiales una característica conocida por cualquier persona: el color.

Este fenómeno sucede de manera ordinaria en la naturaleza cuando una fuente de luz blanca (aquella compuesta por todas las longitudes de onda del espectro visible), impacta contra la superficie de un objeto. Precisamente, cuando decimos que el color negro es el color que más calor produce, se debe a que absorbe todas las longitudes de onda del espectro visible acumulando también su energía.

Pues bien, un láser es una fuente de luz coherente, que solo posee un rango muy determinado de longitudes de onda, es decir, un solo color, y se concentra en una superficie muy pequeña. Concretamente la longitud de onda que emite un láser diseñado para la depilación es la que absorbe el principal componente del cabello, la melanina.

Al incidir la energía sobre esta sustancia, el vello se calienta y conduce este calor hasta la raíz, donde se encuentra el folículo piloso, que queda destruido por la alta temperatura. A este proceso se le conoce como fototermólisis selectiva, que viene siendo igual a decir “eliminación de un objetivo específico por un incremento de temperatura originado mediante una fuente lumínica”.

Para que el transporte de calor sea efectivo hacia la raíz es imprescindible que el pelo sea visible desde el exterior teniendo la mínima longitud posible. Es el motivo por el que siempre es recomendable rasurar la zona de depilación dos o tres días antes de iniciar una sesión con láser. También es la causa de que la duración del pulso -es decir el impacto- sea tan importante en estos procedimientos: la energía ha de impactar el tiempo necesario para alcanzar el folículo piloso, ya sea mediante un solo pulso o una sucesión.

La eliminación del folículo piloso es la causa de que muchas veces se atribuya a este método de depilación el adjetivo permanente. Sin embargo, no es del todo cierto y, en algunos países, está prohibido publicitar la depilación láser de este modo.

En las zonas corporales tratadas pueden existir folículos inactivos en el momento en que se recibieron las sesiones. Al encontrarse en reposo, estos folículos aún no han originado el vello y sin vello no hay melanina que atraiga al láser. Es posible que, debido a motivos hormonales, especialmente en hombres y en mujeres embarazadas, dichos bulbos se activen posteriormente, dando lugar a la aparición de vello en zonas previamente depiladas.

Además, hay que tener en cuenta que tampoco es del todo universal. La melanina es la responsable del color del cabello, pero no cualquier tipo de melanina. De los dos tipos existentes en el cabello, el más común se denomina eumelanina y es la causa de que el pelo sea negro, castaño o rubio; cuanto mayor es la concentración de esta sustancia, más oscuro es el pelo. Una pequeña parte de la población, sin embargo, contiene otra variante, la feomelanina, que origina el pelo de color rojizo o pelirrojo.

Los láseres que emplean las clínicas de depilación están configurados para emitir la longitud de onda por la que más apetencia tiene la eumelanina. Por desgracia, esto supone que el tratamiento no es eficaz en quienes tienen el vello corporal pelirrojo. Como tampoco lo es si el vello es blanco o completamente encanecido, dado que la ausencia de color implica la perdida de toda la melanina, ya fuera del tipo mayoritario o minoritario.

 

Tipos de depilación láser

Otro problema que tuvo que enfrentar esta técnica en sus orígenes es que la melanina también está presente en la piel y es responsable de su color. En esencia actúa igual que en el cabello: si la concentración aumenta, se produce un oscurecimiento.

Esto provocó limitaciones inherentes al propio procedimiento: sobre pieles muy oscuras o bronceadas resulta más complicado actuar específicamente sobre el vello, reduciendo la eficacia del depilado y aumentando la sensación de calor sufrida por el cliente.

Si se incrementa la intensidad del láser para que actúe sobre los pelos rubios, que poseen menos cantidad de melanina, el calor puede resultar excesivo para quienes tienen pelos muy oscuros. Además, este aumento se volvería angustiante y peligroso, si, además del cabello claro, se tiene la piel oscura. Por el contrario, si el láser tiene menos intensidad puede acabar siendo ineficaz para quienes no tengan el pelo color azabache.

Afortunadamente, los sucesivos avances técnicos, como indican desde Sanitas, han reducido considerablemente esta dificultad, dando lugar a diferentes tipos de láseres, efectivos incluso sobre pieles recién bronceadas y capaces de reducir la sensación dolorosa y la duración de las sesiones. De la correcta elección del modelo de láser más apto para las condiciones de cada paciente dependerá el resultado del tratamiento.

 

1.- Láser diodo

Actualmente, es uno de los dos láseres más utilizados en depilación. Es el predilecto para eliminar vello oscuro sobre pieles oscuras, dado que presenta menor apetencia o especificidad por la melanina que el alejandrita -el otro gran acaparador de estas terapias- lo que le permite actuar de forma segura sobre fenotipos de piel más altos (cuanto mayor es el número que identifica a un fenotipo, más oscura es la piel). Desgraciadamente esto también supone que su eficacia sobre el pelo rubio es menor.

Además, tiene una longitud de onda más amplia que sus antecesores, (de 800 a 810 nm, dependiendo del modelo), lo que le permite penetrar más en la dermis, siendo más efectivo cuando el pelo es grueso y la raíz se encuentra profunda.

Por otra parte, según explica el Instituto Médico Láser, su pulso es más largo, lo que alivia la sensación de dolor al permitir que las terminaciones nerviosas se adapten a los cambios de temperatura. Esta característica, también facilita la depilación de zonas más amplias, como la espalda o la parte anterior del tórax en los hombres.

Recientemente han aparecido nuevas variedades de este láser que suman nuevas posibilidades a las ya citadas. A los dos más habituales, el Ligtsheer ET, el láser de diodo fabricado Lumenis con refrigeración por contacto para aumentar la protección de la epidermis, y el Super Long Pulse LightSheer XC, capaz de cubrir superficies más amplias en menos tiempo, hay que añadir ahora el láser Soprano, basado en una tecnología denominada Super Hair Removal (SHR), tan peculiar que merece un epígrafe aparte.

 


2.- Láser alejandrita

Este láser de nombre peculiar -inventado en Rusia, fue bautizado en honor al zar Alejandro II- es el predecesor en el tiempo del láser de diodo. La longitud de onda de sus rayos es menor (755 nm) que la de su sucesor, lo que implica que su apetencia específica por la melanina es más alta. En otras palabras, es poco conveniente aplicarlo sobre pieles oscuras, pero actúa con más eficacia sobre el vello de color claro. Su penetración en la piel también es más reducida, por lo que actúa con menos eficacia si el pelo es profundo o demasiado grueso. No obstante, si se tiene una piel clara y un vello oscuro y relativamente fino, estamos ante el láser idóneo dada su eficacia.

 


3.- Láser Soprano

En términos estrictos, el láser Soprano es un láser diodo normal que, además de poder emplearse con la técnica habitual, permite disminuir la energía aplicada cambiando el número de disparos mientras se desplaza el emisor sobre la superficie corporal a seis centímetros por segundo.

Para que sea efectivo este mismo barrido se repite entre seis y ocho veces sobre el mismo segmento de piel, en un procedimiento conocido como Super Hair Removal (SHR), que supone un cambio sobre el principio de la fototermólisis selectiva: ya no se trata de impactar sobre un blanco selectivo dada su mayor concentración en el vello, sino de aprovechar esta concentración para lograr que progresivamente acumule calor.

Es preciso tener en cuenta que el tiempo que tarda la piel en recuperar su temperatura normal es menor que el empleado por el cabello. Así, para cuando se produce la segunda pasada, la piel, que no llegó a calentarse hasta producir dolor, ha comenzado a enfriarse, mientras el pelo todavía conserva el calor aplicado en el primer barrido.

Con este mecanismo se reduce el riesgo para la epidermis y resulta un 60% menos doloroso para el cliente. Su relativa inocuidad permite que personas con un fenotipo alto (V y VI), o muy bronceadas, puedan acceder también a la depilación por láser.

Desde el madrileño centro de estética de Germain de Capuccini añaden también que, al contrario de lo que puede parecer debido a la necesidad de desplazar varias veces el emisor sobre la superficie epidérmica, esta nueva técnica reduce hasta un 70% la duración de las sesiones: depilar las dos piernas se reduciría de dos horas a 45 minutos.

Sin embargo, esta peculiaridad no elimina las limitaciones del láser diodo a la hora de actuar sobre el cabello más claro.

 

4.- Otros tipos de láseres

Entre los láseres más conocidos y actualmente menos empleados en este tipo de depilación se encuentra el láser Ruby. Emitía luz roja y fue el responsable de iniciar la técnica, pero sus considerables limitaciones han provocado que, con el paso del tiempo, su uso haya quedado prácticamente descartado. Entre sus trabas se encuentra una longitud de onda muy corta (694nm) y una capacidad de penetración reducida, que lo vuelven eficaz tan solo para vello muy fino sobre piel realmente blanca, pero extremadamente doloroso para cualquier fenotipo superior al III.

Otro modelo cuyo empleo en tratamientos de depilación ha quedado reducido a lo anecdótico es el Neodimio Yag (Nd-Yag). Sus características son radicalmente opuestas a las del láser Ruby: emite luz en una longitud de onda altísima y es, entre todos los existentes, el que más penetración consigue en la piel. Esta longitud de onda tan alta no es casual: su objetivo es la hemoglobina en lugar de la melanina. Por este motivo, aunque no se usa en clínicas de depilación, ha demostrado ser muy útil en el tratamiento contra las varices.

 

Entonces, ¿qué láser debo escoger para depilarme?

No existe un láser mejor que otro, sino un láser más apropiado para las características de cada persona. La idoneidad de un modelo es una decisión que debe tomar un dermatólogo especialista después de examinar las peculiaridades del vello y la piel de cada cliente.

No obstante, a modo orientativo, podemos indicar que el láser alejandrita suele ser el empleado para pieles claras (hasta un fenotipo IV) con vello de claro a oscuro no muy grueso; el diodo convencional, es el utilizado para fenotipos superiores a V y vello oscuro o muy grueso; el láser Soprano es el indicado para los fenotipos más altos, siempre y cuando tengan el vello oscuro.

¿Qué ocurre si tenemos un fenotipo alto (superior a V) y el pelo claro o rubio? Aunque esta posibilidad no es muy frecuente, hay que asumir que, en este caso, el láser puede que no sea el modo adecuado de depilación.

Además, hay que recordar que si el vello es pelirrojo o absolutamente blanco ningún tratamiento de depilación por láser será efectivo.

 

¿Fotodepilación o láser?

Aunque el láser también es una técnica de fotodepilación (depilación mediante luz), se conoce habitualmente con este nombre a la depilación producida por luz pulsada o IPL (Intensed Pulsed Light). Aunque el principio de acción es el mismo, la fototermólisis selectiva del folículo piloso, al contrario que el láser, la luz emitida en este procedimiento no es coherente ni continua. Mientras que los distintos láseres existentes están ajustados para emitir, cada uno de ellos, una determinada y exclusiva longitud de onda, los aparatos IPL emiten luz en múltiples longitudes y el profesional después ajustarla mediante filtros para adaptarla a las características de cada cliente.

Se reduce así la apetencia específica por la melanina aumentando, a cambio, el rango de pieles que pueden ser depiladas sin necesidad de cambiar de aparato.

Como advierten desde Sanitas, los mejores resultados empleando esta técnica se obtienen, al igual que ocurre con el láser, en fenotipos claros con el vello oscuro. No obstante, hasta hace poco, la fotodepilación mediante luz pulsada era la única solución para aquellas personas con un fenotipo más elevado.

Actualmente, con la evolución del láser diodo y la aparición del láser Soprano, la elección entre láser o fotodepilación se ha vuelto más complicada. Algunos modelos como el Soprano A permite incluso recibir sesiones poco después de que el sol haya bronceado la piel. Sin embargo, la fotodepilación sigue teniendo a su favor el precio: para tratar con eficacia el rango de fototipos que cubre un aparato de IPL, las clínicas necesitan adquirir varios modelos de láseres.

 

Depilación láser masculina

Es posible que, aparentemente, la depilación láser para hombres solo se diferencie de la femenina en la superificie corporal a tratar y el grosor del cabello. Y es verdad que zonas como el toráx, tanto la parte anterior -el pecho-, como al posterior -la espalda-, constituyen territorios potencialmente con más frecuencia si el cliente es un varón. Difícilmente una mujer necesitará recurrir a la clínica para asegurarse que el vello no recubra sus hombros o sus pectorales.

Sin embargo, la abundancia y el reparto corporal no es lo único que caracteriza al vello masculino. En ambos sexos la aparición de pelo en regiones distintas a la cabeza se debe a la influencia hormonal. Por eso, el primer vello suele aparecer cuando la pubertad dispara el producción de algunas hormonas, como la testorona. No obstante, mientras en las mujeres este impulso finaliza en torno a los 20 años, en los hombres se prolonga hasta los 40 y, mientras dura la influencia hormonal, sigue apareciendo vello nuevo.

Esto se debe a que, realmente, la superficie corporal de cualquier persona, hombre o mujer, se encuentra abundantemente cubierta de folículos pilosos que esperan una señal hormonal para salir de su inactividad y empezar a producir pelo. La consecuencia negativa es que no se puede afirmar que la depilación láser masculina sea tan efectiva como lo es para mujeres. Teniendo en cuenta que el láser solo elimina el pelo ya existente, incluso después de depilada la espalda, por ejemplo, si aún no se ha superado la cincuentena, es posible que aparezca vello nuevo.

No obstante, la influencia hormonal no es igual en todas las zonas: las regiones perianal, los brazos, las piernas, las axilas y la región púbica, se consideran en el hombre de dependencia andrógeno-dependiente media. En otras palabras, que el pelo en esas áreas aparece casi exclusivamente en la pubertad. En la espalda, la cara y el torax, sin embargo, la aparición del pelo se alarga hasta los cuarenta años.

A esta complicación hay que añadir la más obvia: efectivamente, debido al grosor del vello, la depilación masculina es más dolorosa. Además, algunas zonas como el rostro, se vuelven poco recomendables, dada la gran cantidad de terminaciones nerviosas que recubren la superficie facial, la dureza de la barba, y la abundancia de folículos pilosos inactivos.

 

¿Qué áreas pueden depilarse con el láser?

En esencia, cualquier área corporal es susceptible de ser depilada por láser. Pero conviene no olvidar que no todos los láseres tienen las mismas propiedades, así que será trascendente escoger el más adecuado para cada zona, teniendo en cuenta el grosor del vello, la extensión de la superficie a depilar, el color de la piel y la del propio pelo.

Por ello es sumamente complicado afirmar que un tipo de láser será siempre útil para una de terminada zona. Por ejemplo, en principio, el láser diodo Soprano es el más adecuado para depilar la espalda de los hombres, pero se volverá poco eficaz si el vello sobre esa región no es muy oscuro; el alejandrita es perfecto para superficies pequeñas, donde el vello no sea absolutamente negro, como las axilas, pero sera ineficiente si la raíz del pelo se encuentra muy profunda o si la piel es demasiado oscura.

Intentaremos, de todos modos, analizar las características de las distintas zonas del cuerpo susceptibles de ser depiladas. Indicamos las más frecuentes ordenadas primero las más frecuente femeninas (ingles, piernas y axilas) según el Instituto Médico Láser, en orden descendente dependiendo de la eficacia que se obtiene. Después mencionamos las más frecuentes masculinas y comunes para ambos sexos:

Ingles

La depilación de las ingles puede incluir solo las ingles, extenderse ahasta dejar tan solo una línea vertical descendente desde el monte de venus -la denominada depilación brasileña - o incluir también el pelo circundante a los labios mayores del órgano sexual femenino -depilación caribeña-.

Cualquier que sea la modalidad escogida, suele tratarse de vello muy oscuro, fuerte y profundamente arraigado, pero diseminado sobre un área pequeña, por lo que generalmente se emplean láseres diodo convencionales como el LigthSheer. Algunas clínicas, como Corporación Capilar, recomiendan combinar el láser con tratamientos de Luz Pulsada para eliminar el vello más fino y de menor color que pueda sobrevivir a las primeras sesiones.

A veces, la depilación íntima incluye una opción integral con depilación perianal, que técnicamente no se diferencia de la habitual.

Piernas

En la mitad superior de las piernas de las mujeres, la zona que suele ser más depilada de las extremidades inferiores, el pelo también suele ser grueso y oscuro, por lo que igualmente se puede usar un láser diodo.

Axilas

Las axilas, ingles y piernas son las zonas más depiladas mediante láser en mujeres. El pelo suele ser débil y la piel, generalmente tiene una tonalidad algo más clara. Es usual emplear un láser alejandrita para esta región.

Brazos

Es una depilación mas complicada, con peores resultados, debido a que usualmente se trata de una piel más bronceada con un vello más débil y claro, también arraigado a menor profundidad. El láser diodo no suele ser la mejor opción.

Espalda y tórax

Son depilaciones normalmente masculinas en zonas altamente dependientes de las hormonas. Dada la amplia extensión de la zona, parecen las indicadas para probar un tratamiento, si el color de la piel y el vello lo permite, con láser Soprano. Sin embargo no hay que olvidar que hasta alcanzada la mediana edad no hay garantías de que sea definitivo.

Depilación facial

La mayoría de clínicas recomiendan para esta zona emplear luz pulsada o, en su defecto, una combinación de la misma con láser. Debido al alto número de terminaciones nerviosas puede resultar muy dolorosa y la amplia cantidad de folículos pilosos no garantiza que no vuelva a surgir vello en el futuro. Además, depilaciones próximas a los ojos, como la zona de las cejas, no son muy recomendables debido al riesgo que el láser implica para el órgano de la visión.

Depilación genital masculina

Suele incluir el pubis y la zona perianal, pero en ocasiones incluye también testículos y pene. Técnicamente no se diferencia en exceso de la depilación íntima femenina.

 

¿Cuántas sesiones necesito y cuánto duran los resultados?

Las mujeres suelen necesitar entre seis y ocho sesiones para lograr resultados que pueden considerarse definitivos con la depilación. Hay que tener en cuenta que tanto la tecnología láser como la fotodepilación eliminan el pelo en una fase concreta de su crecimiento: cuando ha salido del folículo piloso pero apenas ha crecido.

Sin embargo, el desarrollo del pelo no es homogéneo y mientras unos folículos se encuentran activos otros pueden no estarlo. Por eso, las sesiones han de distanciarse, como indican desde DermaClinic, casi un mes entre sí, dando tiempo a que se activen aquellos fóliculos que no se vieron afectados por la sesión previa, y no se puede garantizar un número concreto de sesiones, sino un intervalo aproximado.

Además, según avanzan las sesiones es preciso aumentar el tiempo entre las mismas, por lo que a los más de ocho meses que suele durar el tratamiento inicial, suele ser conveniente añadir sesiones de repaso durante los dos años siguientes al inicio del tratamiento.

En cuanto a los hombres, como ya hemos comentado, la influencia hormonal puede hacer que los resultados nunca lleguen a ser definitivos. Sin embargo, se recomienda que el tratamiento de se prolongue durante cinco años.

Si la depilación se quiere realizar en el rostro, ya se sea hombre o mujer, es preciso en todo caso estar preparado para ampliar el número de sesiones y se vuelve imprescindible admitir que, por mucho que dure el tratamiento, existirá la posibilidad de que nuevos folículos se activen, no logrando un resultado definitivo.

 

¿Cuánto cuesta la depilación láser? 

El precio de un tratamiento de depilación láser puede oscilar por múltiples factores: la tecnología que se use, el nivel profesional de quien controle los aparatos o la presencia de personal médico. Pero dos motivos prevalecen sobre cualquier otro a la hora de establecer la cantidad que aparecerá en la factura: el tamaño del área a depilar y el número de sesiones.

Actualmente es posible encontrar ofertas de depilación láser que oscilan entre los 16,50 euros por sesión para las areolas de los pezones (una de las áreas más reducidas), hasta los 99 euros para las mitad superior de las piernas o la espalda. Es decir, sin tener en cuenta las reducciones que las distintas clínicas suelen realizar por contratar un número alto de sesiones de golpe, el precio de un tratamiento completo de ocho sesiones oscila entre los 132 euros para las areolas y los 792 para la espalda.

A este precio sería imprescindible añadirle, además, las sesiones de recuerdo, así como otros gastos complementarios (las cremas anestésicas para aliviar el dolor del tratamiento, por ejemplo).

Aun así, en muchas ocasiones, las clínicas diseñan packs con ofertas de sesiones para distintas zonas, tanto masculinas como femeninas. Sus precios dependen del centro en cuestión, del número de sesiones y de la zona a tratar, pero casi siempre se dan distintas opciones para cubrir las necesidades de todos los usuarios.

 

¿La depilación láser duele?

Sobre este asunto pueden encontrarse tanta opiniones como personas contesten a la preguntan. Hay quien apenas lo nota y quienes describen la sensación como una leve molestia. Pero es mejor no llevarse a engaños: también hay a quien le duele. Y mucho.

Es cierto que no todos los láseres provocan el mismo dolor. En principio, de los dispositivos que se emplean actualmente, el láser alejandrita es el más doloroso y el Soprano, el más liviano, reduciendo esta desagradable sensación en un 60%. Pero la molestia depende de otros factores, tales como la sensibilidad al dolor que tenga el cliente o la zona en la que se practique la depilación (las zonas que como el rostro tienen más terminaciones nerviosas pueden resultar más doloras de depilar).

Muchos láseres disponen de un mecanismo destinado a reducir dolor. Dado que la molestia se produce por la acción del láser, que a fin de cuentas se ocupa de quemar los folículos pilosos, estos sistemas aumentan la refrigeración mediante un cristal de zafiro, un dispositivo de enfriamiento dinámico (DCD), que emite un elemento criógeno, o una técnica denominada Coll Roller, consistente en aplicar agua y aire a la vez.

En muchos casos también se usan cremas anestésicas tópicas para reducir el dolor del cliente. Estas sustancias están compuestas lidocaina, benzocaina o similares. Es indispensable, como recuerda OCU (Organización de Consumidores y Usuarios), consultar a un médico antes de aplicarlas dado que se trata de medicamentos que requieren receta.

Además el uso de estas lociones puede evitar que, durante las sesiones, el cliente se percate de lesiones en la piel y detenga el tratamiento. En todo caso, también es posible aplicar al finalizar el tratamiento cremas para aliviar el dolor, basadas en compuestos menos nocivos como aloe vera y manzanilla.

 

Depilación láser durante el embarazo

Aunque no hay constancia de que la depilación láser afecte al desarrollo embrionario, debido a su baja penetración, la mayoría de clínicas recomiendan no realizar estas sesiones durante el embarazo.

Más allá de los motivos de prevención, hay que tener en cuenta que el periodo de gestación llega acompañado de una fuerte agitación hormonal, que puede propiciar la aparición de vello en regiones donde antes no existía -proceso conocido como hirsutismo-. No obstante, este vello desaparece después del parto, cuando la producción de hormonas se normaliza de nuevo, por lo que someterse al procedimiento sería fútil para la embarazada.

 

Efectos secundarios y contraindicaciones

La depilación láser es un método extendido y seguro, pero debe ser supervisado por profesionales. Al fin y al cabo, implica la destrucción mediante calor de objetivos específicos ubicados bajo la piel. Un mal uso, o su empleo en condiciones no idóneas, puede acarrear molestos y peligrosos efectos secundarios.

Desde la página de Salud Pública del Ayuntamiento de Madrid advierten de que estos tratamientos están contraindicados para personas que sufren fotosensibilidad generada por fármacos o enfermedades, que padecen varices o problemas de coagulación sanguínea, que atraviesan un proceso de fiebre o infección aguda o que tienen una piel muy bronceada.

Además indican que la inflamación, el dolor o el enrojecimiento de la zona pueden ser efectos secundarios transitorios y corrientes, incluso cuando el tratamiento se realiza correctamente. En muy raras ocasiones además puede generar foliculitis, costras, hiperpigmentación, erosiones o cicatrices.

 

Depilación láser y tatuajes

Una de las aplicaciones iniciales del láser pionero en este tratamiento de depilación, el láser Ruby, fue la eliminación de tatuajes. El color de la melanina y el de la tinta es relativamente similar, por lo que el láser puede “equivocar” su objetivo y sobrecalentar la piel pigmentada en busca del folículo piloso, provocando graves quemaduras y la desfiguración del tatuaje.

Según la Escuela Superior de Depilación Láser “Dermasana”, lo conveniente es realizar la depilación antes del tatuaje. En caso de que esto no fuera posible el cliente ha de indicarlo al profesional para que lo cubra y lo proteja mientras el resto del área es depilada. En ningún caso la superficie tatuada debe entrar en contacto con el láser.

 

Depilación láser y lunares

Los lunares también tienen un color oscuro que puede aumentar la apetencia del láser hacia ellos. En las zonas en las que estos aparezcan, el Instituto Capilar de advierte que es imprescindible cubrirlos antes de cada sesión o, si no son de gran tamaños, colorearlos de blanco para que el láser no logre detectarlos.

 

Depilación láser en verano

La piel bronceada en sí misma no supone una contraindicación a la hora de aplicar el láser, pero es fundamental recordar que, cuanto más oscuro sea el tono de piel más difícil es lograr un buen resultado. Por eso, se recomienda no tomar el sol en los días previos ni usar cremas bronceadores. No obstante, los nuevos aparatos de depilación como el láser Soprano y el Soprano A permiten actuar sobre pieles más oscuras.

Además, es necesario evitar que el sol impacte continuadamente sobre la piel depilada hasta 30 días después de recibir una sesión y, en caso de hacerlo, es imprescindible aplicar una protección solar total. En otras palabras: no es una buena idea esperar al verano para depilarse.

 

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