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Blanqueamiento dental: guía de tratamientos para lucir unos dientes blancos

Por: Vicente Miró | 2 de dic. de 2015

Transformar los dientes amarillos que, debido a la edad y a los hábitos de vida, acaban empañando la sonrisa por dientes blancos propios de fotografías cinematográficas se ha vuelto una necesidad para la mayoría de la sociedad, acostumbrada, ahora más que nunca por el boom de las redes sociales, a cuidar su propia imagen.

Pero el blanqueamiento dental no es un proceso que se logre a base de dentífrico y frotar con intensidad el cepillo: para conseguir un efecto apreciable y duradero es necesario recurrir a productos específicos y técnicas especializadas que los profesionales de la odontología han ido perfeccionando a lo largo de los años.

Los continuos avances científicos en este campo han generado un prolífico negocio con tal variedad de tratamientos, aparentemente distintos, que decidirse por uno en concreto puede resultar costoso al principio.

Por eso, en Groupon hemos elaborado esta guía, donde podrás informarte de cómo funciona cada uno de ellos, cuales son sus precios aproximados, qué precauciones debes llevar a cabo antes de iniciar un proceso de blanqueamiento dental y qué efectos adversos pueden derivarse de estos tratamientos, incluso si te encuentras embarazada. Además, si no tienes previsto realizar una visita al dentista en breve, podrás encontrar consejos útiles para ralentizar la pigmentación de tus dientes.


¿En qué consiste el blanqueamiento dental?

El blanqueamiento dental es el proceso por el que se revierten las tonalidades amarillentas que, de manera natural o como consecuencia de los hábitos diarios, han adquirido los dientes. Desde la asociación para informar sobre blanquemiento dental americana, Tooth Whitening Information Group, explican que esta tonalidad puede variar como influencia del consumo frecuente de vino tinto, café o frutos rojos, fumar tabaco, consumir productos con altas cantidades de colorantes o descuidar la higiene bucodental. También los tratamientos con antibióticos basados en tetraciclinas pueden provocar una decoloración o, incluso, la aparición de tonos grisáceos o verdosos en la dentadura.

Pero esta asociación también advierte que los dientes blancos no son ni mucho menos un atributo garantizado en el caso de que se cumpla un escrupulosa dieta de alimentos no colorantes y se respeten hábitos de vida saludables. Factores genéticos, como los que determinan el color de la piel, provocan que, con el paso de los años, los dientes blancos propios de la infancia conserven su tono en algunas personas y presenten otro más amarillento, en otras.

Aunque no en todos los casos se puede lograr un blanqueamiento absoluto -ni siempre resulta aconsejable intentarlo-, cualquiera que sea la causa que pigmentó los dientes, siempre se puede lograr un cambio apreciable con la técnica adecuada.

Antiguamente, algunos de estos procedimientos incluían decoloraciones químicas o el uso de productos abrasivos, como el limón. Sin embargo, estas técnicas de blanqueamiento dental han resultado ser dañinas para la superficie del diente y las encías de modo que, afortunadamente, en la actualidad todos los tratamientos de blanqueamiento dental profesionales, ya sean aplicados en una clínica o en el hogar, se basan en un principio mucho más inocuo: la oxigenación.

La liberación de grandes cantidades de oxígeno activo ocasiona la decoloración de la dentina, la sustancia que forma la superficie del diente, eliminando las minúsculas partículas culpables de la tonalidad amarilla.

Las diferencias entre unas y otras técnicas de blanqueamiento dental no se deben al principio científico en el que se sustentan, ni a los fundamentos de la reacción que propician, sino al compuesto escogido para desencadenar esta oxigenación peróxido de hidrógeno o peróxido de carbamida, ambos muy parecidos y al mecanismo aplicado en algunas ocasiones para acelerar e incrementar la penetración de esta oxidación (calor por laser, luz fría o LED...).

 


¿Cuánto cuesta un blanqueamiento dental?

Todo tratamiento de blanqueamiento dental debe estar supervisado por un odontólogo profesional o dentista, pero algunos de ellos pueden llevarse a cabo desde el hogar. En principio estos tratamientos serán más baratos que los que desarrollan en la clínica o los mixtos, que requieren de un proceso en lugares especializados y otro posterior de mantenimiento en el domicilio.

En internet se pueden encontrar ofertas de blanqueamientos dentales con algunos de los productos más empleados (Opalescene y Brilliant HD entre otros) para realizar el tratamiento en el domicilio desde 30 euros más gastos de envío. Aunque estos productos incluyen jeringas con el gel oxidante para varias dosis y férulas (moldes) de tamaño normalizado, necesarias para su aplicación, es aconsejable consultar con un especialista antes de adquirirlos: solo un profesional podrá determinar la concentración de producto oxigenante más conveniente para cada
persona, así como el número de dosis que es recomendable aplicar.

La mayoría de las clínicas proporcionan también la opción de escoger entre las tres modalidades de tratamiento: domiciliaria, denominada también ambulatoria, clínica o mixta. Los precios de sus ofertas oscilarán dependiendo de cuál elija el cliente, siendo siempre la domiciliaria la más barata y la mixta la más cara.

A modo orientativo es conveniente saber que el tratamiento domiciliario proporcionado por las clínicas suele oscilar entre los 150-180 euros. Las sesiones que se realizan en la clínica pueden encontrarse desde los 50 euros por sesión, en el caso más barato, hasta superar los 200, pero es imprescindible tener en cuenta que, aunque existen tratamiento de una sola sesión, según informan desde Quickwhite, lo normal es tener que repetir el proceso clínico dos o tres veces.

Por último, la opción más eficaz y completa es también la más cara. Consiste en realizar dos o tres sesiones clínicas y después continuar con el tratamiento en casa durante unas semanas. El precio suele ser aproximadamente la suma del tratamiento domiciliario o ambulatorio y el clínico. Es poco probable encontrar alguna oferta que descienda de los 250 euros.

Además, en todos los casos es preciso tener en cuenta que todo tratamiento requiere para ser eficaz sesiones de mantenimiento pasados unos meses desde que se inició el proceso de blanqueamiento, que a la larga acabarán incrementando el precio 100 euros, como mínimo.

En otras palabras, quienes deseen poner fin al tono amarillo de sus dientes debe tener preparados, como mínimo 350 euros si pretenden realizar la opción más completa de tratamiento. No obstante, muchas clínicas ponen a disposición de los usuarios ofertas para blanqueamiento dental, que reducen sustancialmente el coste final del tratamiento.

 


Tipos de blanqueamiento dental

Los tratamientos de blanqueamiento dental que se realizan en la actualidad se fundamentan en procesos de oxigenación. Aunque se trata de una reacción cotidiana en la naturaleza -nuestros pulmones la realizan sin descanso- para lograr un efecto perceptible en los dientes se precisa aumentar la potencia de este proceso. Para conseguirlo, se recurre a sustancias altamente oxigenantes, como el peróxido de hidrógeno o el peróxido de carbamida, ambas muy parecidas entre sí.

Tanto los productos que se pueden adquirir por internet como los empleados en las clínicas presentan alguno de estos dos compuestos como elementos activos. Las clínicas, además, hacen uso de tecnología que acelera la reacción oxigenante. Por eso, para escoger el procedimiento más adecuado debemos decidir si queremos realizarlos en una clínica, en casa, o escoger una opción mixta que incluya las dos anteriores.

 

1.- Blanqueamientos dentales realizados en clínicas

Al contrario que en los kits para tratamiento en el hogar o tratamiento domiciliario, en las clínicas predomina mayoritariamente el uso de peróxido de hidrógeno. Este compuesto es más eficaz que el peróxido de carbamida, una vez que su reacción se acelera mediante elementos externos, pero requiere un especial cuidado para proteger las encías de su efecto y garantizar la buena salud del diente. Su alto índice de oxigenación puede provocar, sin la supervisión correcta, hipersensibilidad dental e irritaciones en la boca.

En las manos adecuadas y manipulado con la suficiente precaución consigue, sin embargo, un buen resultado. Para ello, habitualmente se protegen las encías con un gel y se recubren los dientes con moldes o férulas que se rellenan del compuesto. Posteriormente, se aplica energía sobre el peróxido de hidrógeno, acelerando la liberación de radicales libres de oxígeno sobre los dientes y, en consecuencia, la oxidación que dará lugar al blanqueamiento. Los diferentes tipos de tratamiento dependerán de la forma en que se aplique esta energía.

• Láser

Este tipo de activación también recibe el nombre de activación por calor. Aunque fue muy frecuente décadas atrás, actualmente ha quedado prácticamente en desuso debido a los efectos secundarios que esta intensa temperatura tenía sobre dientes y encías.

• LED

Es el más frecuente y se conoce, como indica la clínica Ferrus & Bratos, por un sinfín de nombres: luz azul, luz fría, láser azul, blanqueamiento con lámpara, lámpara LED... El propósito del LED es el mismo que antes tuvo el láser: acelerar la reacción en el compuesto mediante la aplicación de energía, solo que en este caso no se produce un incremento de la temperatura, por lo que no hay temer lesiones derivadas del calor.

Dado el alto beneficio que supone el negocio del blanqueamiento dental (según el Instituto de Investigaciones estadísticas Statistic Brain, supone más de once mil millones de dólares), algunas marcas han desarrollado sus propias soluciones profesionales siguiendo este procedimiento, como QuickWhite o Zoom de Phillips. Esta última, además de aportar sus propias lámparas, añade flúor y otros compuestos al peróxido de hidrógeno para incrementar el brillo del esmalte y la salud de las encías.

Aunque este procedimiento está destinado a su uso en clínica, ya se pueden encontrar en internet kits con lámparas LED de tamaño reducido para su empleo en casa, sin necesidad de visitar al dentista. Las opiniones generadas por estas ofertas son enfrentadas: algunos usuarios han visto en la versión portátil el camino para esquivar el alto precio de estos tratamientos en las clínicas.

Sin embargo, diversas asociaciones de dentistas americanas desaconsejan su uso y han creado una plataforma llamada Blanqueamiento Dental Seguro para concienciar a los usuarios de la necesidad de consultar con profesionales.

Este procedimiento cuenta, además, con otra ventaja: es la respuesta a cómo blanquear tus dientes rápidamente. Cada sesión dura aproximadamente 45 minutos, sin contar el tiempo que se emplea en confeccionar las férulas para cada cliente y, aunque casi siempre se precisan más de dos sesiones para lograr un blanqueamiento duradero, la mayoría de las clínicas garantizan resultados visibles desde la primera aplicación.

• Lámpara de plasma

También se encuentra en desuso. Su funcionamiento era similar al de la activación por láser, solo que empleado una tecnología diferente. Sin embargo, también comparte con ese tratamiento sus posibles efectos perjudiciales derivados del intenso incremento de temperatura.

 

2.- Blanqueamientos dentales realizado en el domicilio

Estos tratamientos también se conocen como ambulatorios si se encuentran supervisados por un profesional. En cualquiera de los casos el producto que se emplea es el peróxido de carbamida. En concentraciones que no supongan un riesgo para la salud y sin posibilidad de acelerarlo con fuentes de energía externa, el peróxido de hidrógeno pierde gran parte de su potencial para lograr un blanqueamiento dental adecuado.

Sin embargo, aunque su efecto no es tan intenso como el de la sustancia acelerada en la clínica, el peróxido de carbamida permite concentraciones más altas (hasta un 40%) sin provocar ningún efecto no deseado. De este modo, logra un mayor blanqueamiento que las concentraciones saludables de peróxido de hidrógeno si no se les aplica energía externa.

Como en los casos de los tratamientos clínicos, el compuesto debe aplicarse con una férula o un molde directamente sobre los dientes, pero con el peróxido de carbamida no es imprescindible proteger las encías mediante otro gel diferente. La mayoría de las clínicas ofrecen este tipo de tratamiento como complemento a sus clientes ya sea como tratamiento independiente o como complemento a las sesiones clínicas.

Este producto también se puede adquirir sin necesidad de visitar al dentista, tanto por internet, como en tiendas especializas. Las principales marcas que lo comercializan acompañan la sustancia con moldes de tamaño estandard para aplicarlo. Entre las más destacas se encuentran Opalescence, que se comercializa con concentraciones de peróxido de carbamida que oscilan entre el 10% y el 35%, y Brilliant HD, aunque la variedad de marcas con composiciones parecidas es extensa.

Al contrario de lo ocurrido con los tratamientos clínicos de peróxido de hidrógeno acelerado, los resultados tardan más en hacerse visibles y la mayoría de productos exigen tratamientos de más de una semana para lograr un blanqueamiento dental perceptible.

 

3.-Blanqueamientos mixtos

La mayoría de clínicas ofrecen a sus clientes la posibilidad de combinar sesiones de peróxido de hidrógeno acelerado en la clínica con tratamientos ambulatorios en el domicilio a base de peróxido de carbamida. Este suele ser el procedimiento más efectivo, aunque también el de precio más elevado.

En estos casos, el peróxido de carbamida es proporcionado por la clínica al igual que las férulas que, como en las sesiones clínicas, estarán confeccionadas a medida. Tras dos o tres sesiones de unos 45 minutos en la clínica, se proporcionan al cliente todos los materiales necesarios para continuar el tratamiento y se supervisa la evolución del blanqueamiento.

Es sin duda alguna, la mejor opción para casos complicados como las decloraciones causadas por las tetraciclinas.

 

4.- Blanqueamientos experimentales

Recientemente es posible encontrar referencias al potencial blanqueamiento con ozono. Se trata de un gas, presente en la atmósfera, cuyas moléculas se encuentran compuestas exlusivamente por tres átomos de oxígeno, lo que proporciona un considerable poder de oxigenación.

No obstante, este procedimiento aún no se ha implantado en clínicas especializadas debido a la alta toxicidad del propio ozono. Aunque su aplicación no sería muy diferente a la utilizada en el peróxido de hidrógeno, empleando férulas a medida, su naturaleza gaseosa dificulta contener el producto en la zona que se desea blanquear, pudiendo provocar lesiones bucales o de mayor gravedad si es aspirado por el cliente.

Por el momento, su uso dental se reduce en forma de agua ozonizada a agente antiséptico, deodizante y astrisgente entre otras funciones. Sin embargo, su aplicación para el blanqueamiento dental no se trata de una posibilidad abandonada, dado que cuenta a su favor con un reducido precio: el ozono se puede obtener mediante la estimulación eléctrica del oxígeno altamente concentrado que se encuentra disponible en el consultorio de cualquier dentista.

 

¿Cuánto dura un tratamiento de blanqueamiento dental?

El tiempo requerido para obtener los primeros resultados en un proceso de blanqueamiento dental dependerá del tipo de tratamiento escogido. La mayoría de clínicas garantizan que es posible apreciar el cambio de coloración en los dientes después de la primera sesión recibida de blanqueamiento con peróxido de hidrógeno activado: es decir, aproximadamente 45 minutos después de iniciar el tratamiento, sin contar el tiempo empleado en fabricar las férulas personalizadas para cada dentadura.

No obstante, esta primera alegría puede retrasarse un poco más para quienes escojan un tratamiento exclusivamente domiciliario, basado en gel de peróxido de carbamida. Esta sustancia tiene un efecto más lento, por lo que es probable que sea preciso aguardar una semana hasta apreciar resultados visibles.

En cualquiera de los casos la duración definitiva del tratamiento dependerá del resultado que se desee obtener y de las características de cada cliente. Es decir, del tono de amarillo del que parte y el tono de blanco que desea alcanzar.

Además, es imprescindible tener en cuenta que el tratamiento dental no supone una decoloración vitalicia del diente. El mismo proceso que provocó su cambio de color antes de iniciar el blanqueamiento actúa al finalizar el proceso, pigmentando de nuevo la dentadura.

Como explican desde las clínicas Smyle!, el tiempo que tarde la decoloración en revertirse dependerá en gran medida de los hábitos de vida: el consumo de alimentos con alto grado de colorante, una ingesta continuada y elevada de café o vino y fumar tabaco entre otras costumbres, puede acelerar que los dientes se tornen de nuevo amarillo.

Al igual que antes del blanqueamiento, con el paso de los años el color blanco obtenido con el tratamiento se irá perdiendo en favor de un tono más amarillento. Por este motivo, la mayoría de clínicas recomiendan a sus clientes programar sesiones recordatorias de blanqueamiento pasados seis o doce de meses de iniciar el proceso.

 

Inconvenientes y contraindicaciones del blanqueamiento dental

Existen algunas situaciones en las que, según explican desde Sanitas, no es recomendable realizar un blanqueamiento dental. En general, si se tiene cualquier otra afección dental preexistente es conveniente, antes de realizar uno de estos procedimientos, tratar la afección. Si se padecen caries o una enfermedad en las encías (gingivitis, por ejemplo), se debe atender primero dichas patologías.

Tampoco es recomendable el tratamiento para aquellas personas que de manera ordinaria sufren de hipersensibilidad dental. La hipersensibilidadad dental es una alteración que agudiza la sensación de frío o calor en los dientes cuando se toma un alimento a baja o alta temperatura hasta convertirse en una molestia o dolor. De forma ordinaria, los tratamientos para blanquear los dientes pueden generar esta hipersensibilidad de manera transitoria, agravando la incomodidad en aquellos personas que ya la sufren a diario.

Además, no todas las manchas en los dientes se pueden tratar mediante técnicas de blanqueamiento dental. Algunas de las tinciones dentales provocadas por el consumo de tetraciclinas, especialmente en la infancia, pueden ser resistentes a los procedimientos corrientes con peróxido de hidrógeno o carbamida. Tampoco los empastes o los dientes postizos reaccionan a estos procesos de oxidación, por lo que en estos casos se vuelve imprescindible buscar soluciones alternativas al blanqueamiento, como la sustitución del diente.

A estas contraindicaciones hay que sumar otra más reciente de índole psicólogico. La madrileña consulta odontológica Simetria explica que la blancorexia es la obsesión por conseguir unos dientes cada vez más blancos. Esta patología, similar a a anorexia, deforma la visión del paciente, consiguiendo que jamás considere el tono de su dentadura lo suficientemente decolorodo. Por eso, advierten que en estos casos, el paciente debe buscar ayuda profesional para superar sus obsesiones.

 

¿El blanqueamiento dental duele?

Los tratamientos actuales, ya sean realizados en clínica o en el domicilio, no causan dolor mientras se realizan. Pero en las Clínicas Dentales Propdental advierten de que, posteriormente, la mitad de las personas que se han sometido a alguno de estos procesos padecen hipersensibilidad dental transitoria. Se trata de un efecto que se disipa con el paso del tiempo, pero que un primer momento puede constituir una molestia.

En algunos casos, si durante el empleo de peróxido de hidrógeno en la clínica la férula no se encuentra correctamente ajustada a los dientes, es posible que aparezcan también molestias en las encías. El propósito de esta férula es, precisamente, evitar que los tejidos blandos de la boca entren en contacto con el gel blanqueador durante todo el proceso, por lo que es recomendable exigir siempre que estén confeccionadas a medidas, evitando así posibles huecos por los que pueda filtrarse el compuesto.

Sanitas también añade de que, en ocasiones puede surgir, finalizadas las sesiones clínicas, un cierto dolor de garganta. Pero en este caso, como en los anteriores, se trata de molestias temporales que deben desaparecer pocos días después de aplicar el gel blanqueador.

 

El blanqueamiento dental durante el embarazo

Las mujeres embarazas han de prestar atención a su salud y cuidar que sus hábitos no perjudiquen el proceso de gestación. Los tratamientos bucodentales, incluido el de blanqueamiento, no constituyen una excepción. El feto es altamente sensible a los productos que ingiere la madre, así como a los medicamentos que por uno u otro motivo pueda tomar.

Además, el embarazo puede provocar de manera natural gengivitis e inflamaciones periodontales a partir del segundo mes. Es conveniente, por este motivo, retrasar estos tratamientos, como mínimo hasta después del parto.

No se trata de un recelo que afecte exclusivamente a los procedimientos de blanqueamiento dental. En general, se recomienda que los tratamientos dentales a las embarazadas se posterguen hasta el segundo trimestre y que, incluso a partir de esta fecha, se ciñan, en la medida de lo posible, a tratamientos simples.

Algunas páginas especializadas recomiendan incluso más prudencia y aguardar hasta después de que finalice el periodo de lactancia antes de realizar un tratamiento de blanqueamiento.

 

Remedios caseros para lograr un blanqueamiento dental

Es muy probable que alguien con conocimientos básicos en química se haya percatado desde el principio de esta guía de la existencia de un remedio al alcance de cualquier persona que desee obtener un blanqueamiento dental sin salir de casa. Ciertamente, la sustancia que se usa en las clínicas para lograr este efecto, el peróxido de hidrógeno, es lo que coloquialmente se conoce como agua oxigenada.

Sin embargo, por accesible, barata y sencilla que pueda parecer esta opción, conviene descartarla de inmediato. El peróxido de hidrógeno que se utiliza en las clínicas se encuentra en una concentración tremendamente baja para evitar los efectos perjudiciales que esta sustancia provoca sobre las encías y los dientes. Por eso es preciso activarla mediante una fuente de energía externa. Aún así, es imprescindible aplicarla mediante férulas con el fin de proteger el resto de la boca de los efectos secundarios.

La clínica dental Ferrus & Bratos advierte de que intentar blanquear los dientes mediante enjuagues cotidianos de agua oxigenada puede ocasionar hipersensibilidad dental irreversible y gengivitis en el mejor de los casos. Si se ingiere por accidente aún puede ser peor el resultado, irritando el esófago y el tracto intestinal. Además, señala que el blanqueamiento obtenido mediante este proceso siempre resulta asimétrico.

Tradicionalmente, también se considera que enjuagar los dientes con limón o con cualquier otra alimento ácido como cáscara de naranja ayuda a lograr el blanqueado. En realidad, antes de que se comenzaran a aplicarse los tratamientos basados en la oxigenación y la fotoactivación, la abrasión de la superficie dental mediante sustancias ácidas se consideraba un método de válido blanqueamiento.

Al igual que el agua oxigenada, sus efectos perversos invitan a descartar esta opción, dado que pueden provocar yagas en las paredes de la boca y las encías, además de gengivitis, sin garantizar siquiera un buen resultado. En este caso hay que añadir también el daño que el producto abrasivo provoca en la superficie del diente.

Lo mismo sucede al emplear bicarbonato de sodio, otro producto abrasivo que, según explica la odóntologa Marta Peydro en su blog, aparece en la composición de muchos de los dentífricos anunciados como blanqueadores que pueden encontrarse en el supermercado.

La opción más probable para la odóntologa es que usen estos sustitutivos porque los productos utilizados para blanqueamiento profesional como el peróxido de carbamida, dada la legislación vigente no pueden estar presentes en la pasta de dientes convencional.

Por frustrante que resulte, el único remedio casero que funciona para blanquear los dientes es la prevención, manteniendo hábitos de vida que retrasen la aparición de manchas o tinción amarilla. Es decir, beber poco vino tinto, no fumar, abstenerse de emplear sustancias colorantes en la cocina, renunciar al café y conservar una estricta higiene bucodental.

 

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