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Ortodoncia, brackets, Invisalign y todo lo que debes saber sobre aparatos dentales

Por: Vicente Miró | 2 de dic. de 2015

 

Pocas veces una técnica médica ha saltado con tanto ímpetu del campo de la salud al mundo de la estética. Los brackets, esos alambres que al sonreír se convertían en la pesadilla de los adolescentes, han evolucionado empujados por un mercado creciente de adultos dispuestos a visitar al dentista y colocarse un aparato dental para mejorar su bienestar y su belleza.

Hoy es posible salir de la consulta del odontólogo con una ortodoncia invisible, realizada en zafiro o porcelana, sin que se vea perjudicada la sonrisa.

En esta guía de Groupon, además de explicarte los distintos tipos de ortodoncia que puede aconsejarte tu dentista, te informaremos de la duración de estos tratamientos, sus resultados, las particularidades que tienen en niños y adultos y sus precios. Además, podrás encontrar algunos consejos para mantenerlos en buen estado durante todo el tiempo que tengas que llevarlos.

 

¿Qué son los brackets y qué es la ortodoncia?

A menudo puede confundirse la ortodoncia con un tratamiento de belleza como otro cualquiera. Como indica la Sociedad Española de Ortodoncia (SEDO), la preocupación por el enderezamiento dentario “hace olvidar al público la trascendencia de los fundamentos biológicos y objetivos funcionales de esta especialidad odontólogica”.

Su finalidad, más allá de lograr una colocación individual y pormenorizada de los dientes, persigue corregir la alteración de los maxilares, la cara y, sobre todo, los trastornos funcionales de la masticación.

La desviación de la mitad superior o inferior de la dentadura, su posición demasiado ladeada, adelantada o retrasada, puede suponer que los huesos que la sustentan, los maxilares, se encuentren mal ubicados lo que, en consecuencia, deriva en problemas para comenzar la deglución.

Pero es cierto que, dado que la simetría de las facciones es uno de los principales parámetros objetivos que podemos enunciar de la belleza, un rostro descompensado, o una sonrisa desordenada resultan menos hermosos. Con la persecución de un objetivo sanitario, la ortodoncia logra, como efecto secundario, un propósito estético. Aun así, es importante no confundirse: la ortodoncia no pretende ubicar los arcos dentales a gusto del consumidor, sino en la posición más funcional posible.

Sin embargo, aun tratándose de un efecto secundario, es comprensible que los resultados obtenidos en este área hayan despertado el interés en muchos adultos que, de otro modo, quizás no hiciesen esfuerzos por corregir deficiencias en este área. El problema es radica en que para un adulto restar atractivo a la sonrisa mientras dura el tratamiento seguramente supone un verdadero contratiempo.

Por eso, poco a poco, a la búsqueda de mayor funcionalidad en los aparatos empleados se ha sumado el esfuerzo por volver cada vez menos llamativos sus componentes fundamentales: los brackets.

Para entender la importancia de estos elementos, los brackets, conviene imaginar el aparato de ortodoncia como un arco de caza. La pieza de madera se dobla cuando el cazador se prepara para lanzar la flecha, pero dada su condición elástica, cuando deja de ejercer esfuerzo, recupera su forma original, arrastrando consigo la cuerda hasta llevarla también a su posición de partida. Del mismo modo, el tratamiento habitual en ortodoncia usa un alambre tensado que, al recuperar lentamente su forma, arrastra consigo los dientes hacia otra emplazamiento.

Es fácil suponer que, para que los dientes se muevan, igual que la cuerda del arco, deben mantenerse sujetos de alguna manera a dicho alambre. Los brackets son los elementos encargados de esta función. Se trata de piezas individuales adheridas por una de sus caras a la superficie del diente, mientras que por la otra, tradicionalmente mediante un elástico, continúan conectadas al alambre.

Es necesario que sean piezas altamente resistentes para enfrentase a la vez a la tensión del alambre y a la dentadura (reticente a cambiar su posición), de modo que, hasta hace poco, solo se construían con metal. Actualmente, gracias a los avances técnicos, es posible encontrar modelos hechos a base de porcelana o zafiro.

No obstante, aun siendo los más importantes, los aparatos que incluyen brackets no son las única herramientas de las que dispone la ortodoncia. A veces, al finalizar la reubicación de la dentadura es preciso utilizar otros aparatos denominados retenedores para garantizar que la tendencia natural de los dientes a recuperar su posición inicial no prevalezca.

Además, recientemente ha aparecido una alternativa que sustituye los brackets por fundas de plástico trasparente, comercializadas inicialmente por Invisalign y que logran el mismo propósito de desplazar los arcos dentales a su lugar óptimo.

 

Tipos de brackets

Los brackets metálicos, el alambre -o arco- de color similar a los clips, y la goma elástica blanca que mantenía sujeta ambas piezas, siguen existiendo, pero hoy son una entre otras múltiples opciones. Para los más pequeños, han surgido variantes divertidas, como gomas elásticas de diversas tonalidades. La tendencia en adultos es, precisamente, la contraria: conseguir que los brackets pasen lo más desapercibidos posibles.

Es este campo el que de forma más fructífera ha crecido en los últimos años. Hoy, dependiendo del presupuesto y de las recomendaciones de cada odontólogo, el paciente puede escoger, por ejemplo, emplear brackets de zafiro o ubicar la ortodoncia en la parte posterior del diente. A continuación, detallamos los principales tipos de brackets que han surgido como alternativas del clásico aparato metálico.

 

1. Brackets estéticos de cerámica

El color metálico de los brackets tradicionales resulta imposible de disimular sobre el diente. Pintarlos por completo de blanco para camuflarlos, como a veces se pinta el alambre, tampoco es una buena solución. Mientras que el arco se sustituye periódicamente, los brackets se conservan desde el inicio al final del tratamiento. Durante el año y medio que se mantienen fijados, aparte de los deterioros que pudiera sufrir la capa de la pintura, las decoloraciones de la dentadura y las manchas los tornarían considerablemente llamativos.

Por eso, la opción más común para mejorar la estética implica un cambio el material con el que se construyen. Actualmente, para lograr este propósito, se suelen emplear dos tipos de cerámica, el zafiro y la porcelana. A continuación ordenamos estos materiales de menor a mayor grado de visibilidad.

 

• Brackets de zafiro

Literalmente, consiste en fabricar los brackets con una piedra preciosa. Se construyen con zafiro puro monocristalino (zincornio), un material que, como indican desde Dentalia, aporta interesantes ventajas, más allá de su transparencia y resistencia: no se mancha, siempre que se mantenga una buena higiene, ni se desgasta.

La Cliníca Ferrus Bastos añade que su proceso de pulido les proporciona un contorno suave, aumentando la comodidad para el paciente. Lamentablemente, requiere una limpieza dental diaria y profunda y su precio es considerablemente más elevado que el de los brackets normales.

Cuando se escoge esta opción conviene recordar que, aunque se trata de brackets transparentes, el alambre, normalmente, sigue teniendo un color metálico. Por eso, es recomendable sustituir el tradicional alambre por otro pintado de blanco, de modo que cueste distinguirlo de la dentadura.

 

• Brackets de porcelana

No tienen nada que envidiar a los anteriores en resistencia y su moldeado los hace también realmente confortables para el cliente. Sin embargo, a diferencia del zafiro, la porcelona no es transparente. Su color blanco facilita camuflar estas abrazaderas con el esmalte de los dientes -por lo que también se denominan brackets invisibles-.

No obstante, se manchan con más facilidad que los confeccionados con cristal, por lo que es preciso llevar una cuidosa higiene para evitar que se tiñan y acaben amarilleando a lo largo del proceso. A su favor, aparte de la estética, cuentan con que la porcelana reduce el riesgo de causar irritaciones o úlceras en el interior de la boca.

Igual que sucede con los brackets de zafiro, es conveniente cambiar el alambre tradicional por otro de color blanco.

 

2. Brackets estéticos de plástico

El plástico es un material que puede presentar el color que escojamos, luego utilizarlo para fabricar brackets blancos parece una consecuencia lógica. Sin embargo, desde la clínica Ferrus & Bratos advierten de que, entre los materiales estéticos empleados en ortodoncia, este es el que peor resiste las manchas y, en consecuencia, el que más se tiñe.

Además, el plástico no trasmite la tensión, dada su capacidad de deformación, con la misma eficacia que el metal o la cerámica, por lo que reducen la eficacia de la ortodoncia. En su favor, no obstante, puede alegarse que es la opción más económica cuando se pretende que los brackets pasen desapercibidos.

 

3. Ortodoncia lingual o de incógnito

Tarde o temprano alguien tenía que plantarse, teniendo en cuenta que la intención es volver invisible el aparato, por qué se coloca delante de los dientes (zona vestibular) en lugar de detrás (zona lingual). La respuesta son los brackets por dentro, colocados en la parte posterior de la dentadura y en consecuencia imperceptibles desde el exterior.

Las principal ventaja es evidente: pasa tan desapercibida que esta técnica se ha ganado el sobrenombre de “ortodoncia de incógnito”. Además, añade Sanitas, su emplazamiento facilita la limpieza normal de los dientes y evita la aparición de manchas al retirar el aparato. Su principal desventaja es que su colocación requiere a un odontólogo altamente habilidoso, lo que incrementa el precio entre un 30 y un 40%. Además, el cambio de ubicación provoca irritaciones en la lengua en algunos pacientes y alarga ligeramente el tratamiento.

 

4. Brackets Damon o autoligables

Más conocida por la principal marca que la comercializa, Damon, al contrario que los modelos anteriores, este tipo de ortodoncia no pretende incrementar la estética de la sonrisa, sino reducir el tiempo del tratamiento. Los aparatos de ortodoncias basados en brackets, aparte de estas abrazaderas, necesitan un alambre o arco y unas pequeñas gomas elásticas.

La ortodoncias Damon, y las demás ortodoncias autoligables, sustituyen los brackets tradicionales por otros capaces de fijar el alambre por sí mismos mediante una pequeña pestaña, sin necesidad de elásticos. De este modo, se malgasta menos tensión -y recordemos que esta tensión es la encargada de desplazar las piezas dentales- volviendo más eficaz el sistema y acortando sensiblemente el tratamiento.

Además, reduce el número de visitas indispensables para que el dentista reajuste el arco y posibilita atacar un mayor número de problemas de maloclusión sin necesidad de extraer dientes previamente. Por último, la ausencia de gomas, de forma colateral, termina propiciando una ventaja estética, debido a que se acumulan menos restos de comida sobre los brackets.

 

¿Cómo se colocan los brackets?

Colocar los brackets requiere fijar de manera consistente pero reversible estas piezas a la superficie del diente. No hay que olvidar que su función es transmitir la tensión del alambre a la dentadura, arrastrándola cuando el arco recupera su forma. Por eso, antes de adherirlos, es imprescindible analizar minuciosamente el lugar indicado en el que deben fijarse para que las piezas dentarias acaben en la posición correcta.

Como el propósito de la ortodoncia no se limita a embellecer la sonrisa sino que persigue subsanar patologías en la la maloclusión, antes de empezar el proceso de colocación será necesario estudiar la situación de la mandíbula y la dentadura mediante fotografías, análisis y radiografías.


Posteriormente, se debe limpiar la superficie del diente y mantenerla lo más seca posible, antes de fijar el bracket en la posición exacta determinada por los estudios previos. Para eso se aplica un polímero sobre la superficie dental y se activa aplicando energia lumínica mediante un proceso denominado fotopolimerización .

Finalmente, se coloca el alambre, que puede ser de color metálico o barnizado en blanco, y se ajusta gracias a las gomas elásticas, en el caso de que no se trate de una ortodoncia autoligable.

 

Ortodoncia invisible

Aunque los brackets son, sin lugar a duda, el tratamiento con más trayectoria y el más frecuente en ortodoncia, no es el único existente. Recientemente han aparecido soluciones innovadoras, nuevos dispositivos que suponen una revolución a la metodología tradicional en este área, y que cumplen desde su nacimiento con las exigencias de la clientela adulta, cada más abundante.

La más conocida de estas soluciones se denomina Ivisalign -que, precisamente, se anuncia a sí misma como “la alternativa a los brackets”-, aunque con el tiempo han aparecido otras marcas que emplean un procedimiento parecido, como Smysecret.

En ambos casos se trata de un tipo de ortodoncia transparente que emplea férulas dentales denominadas alineadores, completamente incoloras y confeccionadas a medida para cada paciente. Este sistema resulta casi imperceptible para quien no lo lleva puesto y permite al cliente retirarlao para comer con mayor comodidad o para cepillarse los dientes.

Los alineadores obligan al diente a desplazarse gradualmente para acomodarse a ellos hasta que se adaptan por completo a su forma. Cuando esto ocurre, la funda se sustituye por otra, también personalizada, que continúa el tratamiento. Este proceso se repite hasta que las piezas dentarias se encuentran en la posición deseada.

Además, aportan la ventaja de poder simular previamente todo el tratamiento, de modo que el paciente puede conocer de antemano cuantos alineadores necesitará antes de alcanzar el objetivo deseado y durante cuánto tiempo deberá llevarlos.

El principal inconveniente reside en que cada una de estas piezas ha de ser fabricada de manera individual, lo que encarece considerablemente el precio hasta convertir el procedimiento, al menos en el caso de Invisalign, en el más caro de cuantos pueden escogerse.

 

Otros tipos de ortodoncia: preventiva, interceptiva y correctiva


Los dientes pueden ocupar posiciones incorrectas debido a un exceso de dieta blanda, a extender demasiado tiempo el vicio infantil de chupar el pulgar, a perder prematuramente los dientes de leche o a algunas enfermedades de las encías. Pero por encima de estos factores, lo que determina una desviación de la dentadura suele ser la genética y el efecto del transcurso de los años.

Dependiendo del momento clínico en el que se ataque el problema será preciso emplear unas u otras técnicas. Esto definirá el tipo de ortodoncia que se aplica: preventiva, interceptiva o correctiva. A lo largo de esta guía nos hemos centrado específicamente en los aparatos empleados en el tercer grupo, debido a que suele ser la más frecuente y reconocible, pero puede resultar útil comprender en qué consiste cada una de ellas.


1. Ortodoncia preventiva

Suele llevarse a cabo en edades muy tempranas y, como su nombre indica, pretende prevenir los problemas de maloclusión antes de que se desarrollen. Para evitarlos se emplean aparatos removibles y, en ocasiones, se procede a extraer dientes supernumerarios (aquellos que exceden a la composición de la dentadura habitual).

 

2. Ortodoncia interceptiva

Suele realizarse cuando el paciente tiene entre siete y once años y aparecen las primeras malas posiciones de dientes definitivos o hábitos en la masticación que aún pueden corregirse.

Incluye el uso de aparatos móviles y fijos que se colocan antes de que los problemas de maloclusión empeoren. El más frecuente de estos dispositivos es el disyuntor paladar, conocido también como disyuntor palatino o sencillamente disyuntor. Permite corregir una patología en la disposición de los dientes sin necesidad de intervención quirúrgica, pero al igual que los brackets se trata de un aparato fijo.

Su función es subsanar mordidas cruzadas, paladares estrechos y malformaciones labio-palatinas, mediante la disyunción de la sutura palatina (el cartílago que se encuentra en el cielo de la boca) y expandir su base ósea. Para que sea efectivo, debe estar colocado, aproximadamente, durante siete semanas. Este tipo de ortodoncia es altamente infrecuente en adultos.

 

3. Ortodoncia correctiva

Es la ortodoncia que se practica cuando el problema de maloclusión ya se ha instalado y ha alterado el curso normal del complejo bucofacial. Se realiza en jóvenes a partir de la adolescencia y en adultos. Emplea aparatos fijos de ortodoncia denominados brackets.

 

4. Cirugía ortognática

Si no hemos mencionado antes este grupo se debe a que hace referencia a disciplinas más próximas a la medicina tal y como tradicionalmente la entendemos. La cirugía ortognática es el conjunto de técnicas quirúrgicas cuyo objetivo consiste en desplazar la mandíbula.


¿Cuánto cuesta un tratamiento de ortodoncia?

Las tratamientos de ortodoncia son procedimientos caros. Al precio inicial de la instalación del aparato hay que añadir las consultas mensuales al dentista para que ajuste los arcos y renueve las gomas elásticas, en el caso de los brackets, o proporcione la siguiente férula alineadora si trata de un procedimiento del tipo de Invisalign.

Por eso, hay que tener en cuenta dos elementos para calcular cuánto ascenderá el coste total del tratamiento: el tipo de aparato que escojamos y la clínica a la que acudamos para realizar el tratamiento. En lo referente a aparatos, los más asequibles resultan ser los tradicionales: los aparatos de metal no autoligables -los autoligables Damon cuestan 3.500 aproxidamente-. Sin aplicar ninguna oferta, el precio total de estos tratamientos tradicionales suele rondar los 2.500-3.000 euros, incluido el aparato y las visitas al odontólogo.

Los brackets estéticos de cerámica no suponen un tratamiento más largo, pero su precio se encarece en torno a 500 euros.

La ortodoncia lingual requiere un desembolso aún mayor, debido a la pericia que exige al odontólogo,pudiendo rondar los 4.000 euros.

Por último, un tratamiento completo con Invisalign -generalmente quince alineadores- suele suponer, como mínimo, 3.900 euros.

En el caso de que algún cliente quiera reducir al máximo los costes, conviene recordar que muchas clínicas y ortodoncistas prestigiosos llegan a acuerdos con Groupon para diseñar tratamientos mucho más asequibles.

A riesgo de no ser atendido por profesionales titulados, algunos centros de formación, como la Escuela de Odontología de la la Facultad de Odontología de la Universidad de Sevilla, ofrecen tarifas más reducidas, a cambio de que los pacientes sean tratados por los alumnos.


Seguro dental y ortodoncia

Los tratamientos de ortodoncia pueden resultar demasiado caros para una gran cantidad personas: desembolsar un mínimo de 3.000 euros de golpe no está al alcance de cualquiera. Una manera de aliviar este problema consiste, para quien es previsor, en contratar un buen seguro dental.

Es posible contratar un seguro dental, según informan desde la web especializada en seguros Rastreator, como complemento al seguro médico o de manera independiente. Pero en ambos casos, y exceptuando algunos servicios como una o dos limpiezas bucales al año, la primera consulta y ciertas revisiones, el seguro exigirá copago de los tratamientos. Es decir que, la cobertura no abarca la totalidad del coste, solo implica una rebaja sobre el mismo.

En el caso específico de las tratamientos de ortodoncia, con el seguro el paciente ahorra en torno a un 30% del importe de cada consulta mensual de revisión, imprescindible para limpiar las piezas, sustituir las gomas elásticas y recalibrar los arcos.

¿Qué ocurre con el coste del aparato dental? Lamentablemente, poseer un seguro dental no supone una rebaja considerable de su precio, pero proporciona la posibilidad de financiarlo, de modo que pueda abonarse la cuantía a lo largo de 12 o 24 meses.

En cualquier caso, el seguro dental no es una buena idea si se pretende usar como herramienta para reducir el desembolso de un tratamiento de ortodoncia inminente. Dado que el pago mensual de estos seguros suele ser reducido, alguien podría pensar que suscribirlo el día antes de comenzar el procedimiento es la solución idónea para conseguir fraccionar el pago en plazos mensuales.

Para evitar esto precisamente, la mayoría de seguros dentales no permite acceder a estos servicios hasta que se cumplen aproximadamente 10 meses de la contratación de la póliza.

 

Ortodoncia, antes y después

Algunos ejemplos de resultados positivos de los brackets son tan famosos que es difícil encontrar a alguien que no haya escuchado hablar de ellos. Tom Cruise, Morgan Freeman, Pau Gasol, o Miley Cirus son algunas de las múltiples estrellas que han realizado estos tratamientos.

Quien prefiera ejemplos en los que resulte más sencillo sentirse identificado, puede revisar los casos que un gran número de clínicas dentales ofrecen en sus webs. En las páginas de Ferrus & Bratos, Propdental u Ortodoncia Integral del Doctor Osvaldo Sallei es posible visualizar distintas patologías de la maloclusión antes del tratamiento y compararlas con el aspecto de la dentadura al retirar los brackets.

 

Retirada de los brackets y retenedores

Retirar los brackets después de 18 meses de espera puede antojarse un procedimiento sencillo y rápido. El proceso no abarca más tiempo del que dura una consulta normal y la retirada en sí misma, que ha de ser realizada por un profesional y con los utensilios adecuados, no dura más de 15 minutos. Eso sí, antes, el dentista debe verificar que los dientes se encuentran en el lugar esperado y que no hay fractura en ninguno de ellos.

Por sencillo que parezca, es un momento tan importante como los casi dos años anteriores: una mala retirada puede provocar la lesión de un diente o su desplazamiento.

Incluso cuando se realiza con todas las precauciones, desprenderse de los brackets no supone el final del tratamiento. Antes de retirarlos, es preciso colocar un retenedor fijo -un pequeño alambre- de incisivo a incisivo en la parte posterior de las arcadas superior e inferior para garantizar que el diente no recupere su antigua posición. Lamentablemente, los dientes tienen “memoria” y su tendencia natural es regresar al lugar previo a que comenzara el tratamiento cuando este finaliza.

Para evitarlo, días después de colocar el retenedor fijo, se proporcionan al paciente retenedores removibles, de quita y pon, personalizados, que aún tiene que llevar durante algunos meses. Afortunadamente este aparato ya no molestará para las comidas, ni durante la higiene bucal, pero es determinante para que el resultado a largo plazo sea el deseado.

Huelga decir que la finalización del tratamiento si se ha escogido una ortodoncia Invisalign es mucho más sencilla: basta con dejar de usar las férulas alineadoras. Pero esta opción no exime de la necesidad de utilizar posteriormente, al igual que ocurre con los brackets, los retenedores removibles.

 

Stripping 

Cambiar la posición de los dientes no siempre es una tarea sencilla, aunque se empleen brackets o férulas alineadoras. A veces, los dientes se encuentran tan próximos unos de otros -especialmente en los casos de apiñamiento- que no queda espacio para su movimiento.

En estas situaciones, antes de instalar el aparato corrector, el dentista debe proporcionar un margen de holgura que les permita desplazarse. Para ese fin puede recurrir a extraer una pieza dental, pero, como explican desde Tratamiento Dental, esa técnica libera, generalmente, más espacio del necesario, además de privar al paciente de uno de sus dientes.

Por eso, muchas veces recurren a un procedimiento denominado Stripping. Éste consiste en eliminar parte del esmalte dental de algunos dientes demasiado próximos entre sí, dejando una mínima que se rellenará según avance el desplazamiento.

La cantidad de esmalte a retirar dependerá de la situación de cada paciente, de la gravedad de su problema de maloclusión y del resultado que posteriormente se espera conseguir. Dependiendo de esta cantidad, el profesional podrá realizar el Stripping a mano, moviendo una lámina recubierta de diamante entre los dientes si no desea retirar demasiado volumen del esmalte (0,3 mm como máximo), o mediante un taladro dental.

En cualquiera de los casos, se trata de un procedimiento habitual que no causa dolor -a lo sumo se percibe como una leve molestia- y no requiere anestesiar la zona antes de llevarlo a cabo.

 

Ortodoncia en niños y ortodoncia en adultos

 

La ortodoncia en niños no se diferencia, si se encuentra en la fase correctiva, en absoluto de la aplicada en adultos. En fases previas, es posible utilizar disyuntor o recurrir a la extracción de algunas piezas dentales supernumerarias provisionales (dientes de leche). Pero alcanzados los once años, cualquier aparato empleado en adultos puede ser empleado en menores.

Sin embargo, existen aparatos dentales para niños, especialmente diseñados para aquellos que, en lugar de esconder la ortodoncia, quieran convertirla en algo divertido. Estas variantes consisten en cambiar las clásicas gomas elásticas blancas que fijan los brackets a los arcos por gomas de distintos colores.

Los adultos, en cambio, suelen tener otras prioridades: disimular el aparato hasta hacerlo lo más discreto posible. El acceso de este nuevo sector de clientes, algunas veces más interesados en la belleza que en la salud, es el principal responsable del crecimiento de este área de la odontología como negocio independiente.

Cada vez son más las clínicas privadas dedicadas mayoritariamente a satisfacer las necesidades específicas de este público, como el Instituto Nacional de Odontología en Chile -que a pesar de su nombre, no tiene participación pública-. Además, gracias a las nuevas demandas de este sector han aparecido soluciones como la ortodoncia estética de cerámica (ya sea de porcelana o zafiro), y la invisible de Invisalign y Smysecret.

Sin embargo, en uno y otro caso, no se trata de modelos exclusivos para una u otra edad. Los niños pueden emplear brackets estéticos si así lo desean y los adultos más atrevidos pueden arriesgarse con brackets de colores.

 

Duración del tratamiento

La prisa es una mala aliada a la hora de comenzar un tratamiento de ortodoncia. Es un proceso largo que exige paciencia y disciplina para mantener una higiene cuidada y unos hábitos adecuados. Se obtienen muy buenos resultados, pero a largo plazo.

Hay que considerar que el tratamiento tendrá tres frases: una previa, destinada a que el dentista examine las condiciones de la dentadura, realice las pruebas y análisis pertinentes y decida la mejor opción para el paciente (puede durar de una o dos semanas a un mes); una segunda fase, la más larga, en la que el paciente lleva el aparato de ortodoncia -ya sean férulas o brackets- y que suele alargarse entre 18 y 24 meses, durante los que el paciente deberá visitar con frecuencia a su odontólogo; por último, tras la retirada del aparato, el paciente tendrá que llevar durante algunos meses los retenedores.

En total, un tratamiento completo suele durar entre dos años y dos años y medio antes desprenderse de cualquier objeto extraño en el interior de la boca.

 


Consejos sobre ortodoncia

La ortodoncia requiere un cuidado diario y exigente. Durante los primeros días el paciente puede que sienta una sensación de opresión en los arcos dentales que se puede remediar con paracetamol y que, en cualquier caso, se difumina con el paso de tiempo.

Además, la estructura de los brackets dificulta la limpieza y puede ocasionar llagas o irritaciones en las paredes internas de la boca, especialmente si los brackets son metálicos, por lo que es conveniente conocer algunas recomendaciones sobre el uso de cera, acerca de su limpieza con cepillo e hilo dental y las precauciones alimentarias que deben tenerse en cuenta.

 

Cera de ortodoncia

Se trata de un tipo especial de cera que no entraña riesgos para la salud al ser ingerida por el paciente. Aplicarla sobre el aparato, untándola sobre la estructura de los brackets y el alambre, previene la aparición de yagas y protege las paredes de la boca y las encías. Puede adquirirse en cualquier farmacia y también en la clínica de ortodoncia que supervisa el tratamiento. Su uso resulta altamente recomendable, sobre todo, durante los primeros días del tratamiento.

 

Cepillo dental

La ortodoncia exige cepillar los dientes después de cada comida para asegurar el buen estado del aparato y evitar que se acumule placa bacteriana -que podría derivar en posteriores procesos de caries-. Este cepillado ha de ser concienzudo, pero no requiere ningún tipo de cepillo especial. No obstante, algunas marcas, como Oral-B, han diseñado cepillos adaptados a las particularidades de los aparatos para facilitar esta tarea.

 

Hilo dental

La limpieza con hilo dental de la dentadura es muy recomendada por dentistas tanto para personas con un aparato de ortodoncia como para aquellos que no lo llevan. Al igual que sucede con el cepillo, cualquier hilo dental es adecuado para realizar esta limpieza, pero será necesario un mayor esmero y cuidado cuando se emplea en dientes con aparatos. Dado que el proceso es más laborioso se recomienda usarlo una vez al día, aunque no es contraproducente utilizarlo con más frecuencia.

También para este producto, algunas marcas han diseñado variantes que se adaptan a las dificultades añadidas por los brackets, como Oral-B o Lacer.


Alimentación

Como es natural, cuando se lleva aparato hay que respetar las mismas indicaciones que habitualmente realizan los dentistas para evitar la aparición de caries. Pero además, el buen cuidado de la ortodoncia requiere abstenerse de otros alimentos que puedan dañarla. No deben comerse alimentos duros como frutos secos, caramelos o chupachups; tampoco es recomendable masticar hielo, pan duro o cortezas de pan. La fruta es aconsejable trocearla en lugar de mordisquearla para evitar que el aparato sufra tirones hacia adelante.

 

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