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Implantes dentales: precios, tipos, contraindicaciones y toda la información que necesitas

Por: | 2.12.2015 |

Perder los dientes constituye un temor arraigado para la mayoría de personas. La ausencia completa o parcial de la dentadura se asocia con el envejecimiento y muchas veces genera inseguridad en quien la padece. Sin embargo, desde que a mediados de los años 60 se inventó el implante dental, no tiene por qué convertirse en un problema permanente.

Hoy, gracias a los avances técnicos en implantología dental, es posible completar los huecos de la sonrisa con prótesis casi idénticas a las piezas originales y tan resistentes como las auténticas. En esta guía te explicamos en qué consisten estos implantes de dientes, cuál es el proceso a seguir para llevarlos a cabo, su precio, ventajas y las precauciones a considerar incluso durante el embarazo.

 

¿Qué es un implante dental? 

La Sociedad Española de Periodoncia y Osteointegración, SEPA, los define como elementos que actúan de “raices artificiales”, destinadas a sustituir los dientes que faltan y “capaces de integrarse hasta el punto de convivir de forma sana y totalmente natural con el resto de los tejidos de la boca”.

El principal problema cuando se afronta la pérdida de uno o más dientes radica en que el elemento que lo sustituye ha de estar preparado para soportar un enorme esfuerzo y tensión, si se pretende recuperar por completo la funcionalidad.

Las prótesis removibles, las clásicas dentaduras postizas, no están permanente fijadas a la estructura ósea de la boca, por lo que se desajustan con facilidad y exigen un cuidado exhaustivo a la hora de escoger la dieta. Tampoco resultan idénticas a las arcadas dentales originales, así que no siempre alivian los problemas de inseguridad derivados del miedo a mostrar la sonrisa.                                            

Al contrario de lo que sucede con estas estructuras “de quita y pon”, los implantes dentales se anclan -literalmente se atornillan- en la estructura osea. Esto es posible gracias a que la pieza que implanta en los maxilares está realizada en titanio quirúrgico, un material compatible que el cuerpo no identifica como extraño: en un plazo que oscila entre semanas y seis meses, el hueso integra la estructura como propia, volviéndose inseparables. Sobre este anclaje se fija la prótesis dental, que resulta tan eficiente en la masticación como un diente auténtico.

 

Implantes dentales: precio

La implantología dental es un tratamiento complejo que requiere la intervención de varias especialidades médicas y odontológicas: radiográficas, para ubicar el lugar exacto en el que ha de realizarse el implante; quirúrgicas y anestésicas, para realizar la operación; protésicas, para confeccionar el diente artificial que resultará visible desde el exterior.                                        

En consecuencia, el coste de un implante dental suele ser considerablemente más elevado al  de las prótesis convencionales. Aunque es posible encontrar diversas ofertas, su precio habitual supera los 800 euros para los tratamientos más sencillos -implante de un diente- sin contar las revisiones periódicas posteriores.

Otro elemento determinante para definir el precio reside en el tipo de material que escojamos para confeccionar las prótesis dentales que se apoyarán en los implantes. La opción más barata es metal resina (en torno a 2.500 euros por una arcada completa) y la más cara, circonio porcelana (alrededor de 5.000 euros), aunque entre ambas pueden encontrarse soluciones intermedias.

A pesar del elevado precio del implante dental, es importante tener en cuenta que a la larga puede considerarse una inversión rentable, puesto que los implantes no tienen fecha de caducidad: siempre que se cuiden adecuadamente, su funcionalidad puede prolongarse durante toda la vida.

 

Tipos de implantes dentales

Hay que diferenciar el implante dental de otras técnicas odontológicas como las ortodoncias fijas, brackets o Insvalign, que no pretenden sustituir dientes perdidos sino ubicar correctamente los ya existentes. El implante dental siempre requiere una intervención quirúrgica para fijarse a la estructura osea. No obstante, dependiendo del tipo de intervención que se realice podemos encontrar dos tipos.

 

Intervención quirúrgica convencional

Después de analizar los resultados radiográficos y el estado de salud bucodental,se realiza una incisión en la encía para colocar el implante, lo que será la raíz del diente. Posteriormente, la estructura se envuelve con la propia encía antes de suturarla.

En torno a dos meses más tarde, tras verificar que el proceso de osteointegración se desarrolla correctamente, es preciso repetir la incisión en la encía para colocar la prótesis dental, el diente artificial que resulta visible desde el exterior. En estos casos, durante el tiempo que transcurre entre la fase de implantación y la protésica, se proporciona al paciente una dentadura postiza provisional.

 

Intervención quirúrgica guiada por ordenador

También se denomina implante inmediato o sin incisión aunque esta última definición no es literal: el implante ha de perforar la encía y el hueso maxilar. No obstante, en estos tratamientos, previamente, se realiza un modelado informático en tres dimensiones de la estructura bucodental y el cirujano se limita a colocar el implante en el lugar indicado por el ordenador, reduciendo al mínimo la agresividad de la operación. Las prótesis definitivas pueden colocarse inmediatamente.

Además, el tipo de implante será distinto dependiendo de que se sustituya una única pieza dental, varias o toda la dentadura, en cuyo caso es preciso realizar varios implantes y anclar una prótesis fija en los mismos para sustentar el resto del arco dental.

 

 

Implantes dentales: complicaciones

Por extraño que parezca, no existe el rechazo de implantes dentales. El material con el que se confeccionan estos implantes, titanio quirúrgico, es biocompatible, por lo que el cuerpo no lo reconoce como un elemento extraño y no puede rechazarlo. 

Sin embargo, es cierto que pueden derivarse otras complicaciones de la propia intervención quirúrgica, como inflamación transitoria de las encías. Además, los fumadores, debido principalmente a la reducción de riego sanguíneo que genera el tabaco y a los efectos nocivos de la nicotina, son más propensos a sufrir infecciones en los implantes y a que no se complete, o se ralentice, el proceso de osteointegración. 

En cualquier caso, según informa la SEPA, el 98% de los implantes se integra correctamente y el 90% sigue funcionando pasados 15 anos desde la intervención. 

Tampoco el implante en sí mismo comporta un riesgo para el feto, pero durante el embarazo es conveniente no realizar estos tratamientos debido al efecto de la anestesia y al estrés que acarrea la cirugía.

 

Implante dental paso a paso

Es un proceso largo, por lo que, antes de comenzarlo, conviene planificar cuidadosamente el momento  adecuado para dar el primer paso. Segun explican desde la empresa de ortodoncia Zimmerdental, requiere las siguientes fases:

          1.- Fase inicial: en la que se evalúa la salud bucodental y se realizan las radiografías y análisis oportunos.

          2.- Una o dos fases quirúrgicas, dependiendo del número de piezas que se quieran sustituir y del tipo de tratamiento que se escoja, en las que se produce la colocación de los implantes dentales. Dado que se usa anestesia local y el paciente permanece consciente durante la intervención, el posoperatorio se reduce a leves molestias durante las horas siguientes al procedimiento.

          3.- Fase restauradora: es el momento en que se colocan las prótesis, entre dos y cuatro meses después de la fase anterior si se escoge la la cirugía convencional.

          4.- Mantenimiento: es conveniente revisar el estado de las prótesis y de los implantes al menos una vez al año .

 

¿Duelen los implantes dentales?

No, la intervención se realiza habitualmente con anestesia local, por lo que es indolora.

 

Ventajas de los implantes dentales 

Los implantes dentales heredan las ventajas de los dientes auténticos: no se desajustan, cuesta diferenciarlos y no alteran el sabor de los alimentos. Además, pueden durar el resto de la vida. Eso sí, es imprescindible cuidarlos y limpiarlos con la minuciosidad con la que han de cuidarse los verdaderos dientes.

 

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