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Beneficios, fisioterapia, drenaje linfático y todo lo que necesitas saber sobre masajes

Por: | 3.12.2015 |

El masaje es una de las terapias más antiguas que se conocen, una técnica milenaria que ejerce efectos beneficiosos a nivel físico, mental e incluso emocional. Según la definición de la RAE, se trata de una operación "consistente en presionar, frotar o golpear rítmicamente y con intensidad adecuada determinadas regiones del cuerpo, principalmente las masas musculares, con fines terapéuticos, deportivos, estéticos, etc.". 

Aunque no se sabe a ciencia cierta, se piensa que los masajes nacieron en Oriente y se fueron extendiendo hacia Europa a partir del años 300 a.C. Esta técnica se englobaba dentro de la antigua medicina china y también existen pruebas de su utilización en las antiguas civilizaciones de Egipto, Grecia y Roma.

En la actualidad se conservan las bases de muchas antiguas variantes, que se han ido perfeccionando para optimizar sus resultados en función de las necesidades de cada persona. Las tarifas de los masajes varían en función del tipo y la zona a tratar, pero los centros especializados suelen poner a disposición de los usuarios ofertas que hacen que los precios sean más accesibles.

Beneficios, tipos, diferencia entre masoterapia y fisioterapia, quiromasaje, reflexología... Te contamos las claves de todo lo que necesitas saber sobre los masajes.

 

Beneficios de un masaje

En función de la técnica que se emplee, los beneficios de los masajes varían. Sin embargo, más allá de características específicas, hay una serie de consecuencias positivas comunes a todos los tipos. Como ya hemos adelantado, un masaje ejerce beneficios a tres niveles: físicos, mentales y emocionales. Los analizamos.

 

Beneficios físicos

 

1. Alivio del dolor muscular

A través del masaje se trabajan las fibras musculares, insistiendo en aquellas zonas en las que haya nudos, es decir, músculos que, a raíz de una mala postura o un esfuerzo físico excesivo, se han contraído de forma involuntaria, provocando una inflamación en la zona. A través de la presión y la fricción, se consigue que la musculatura vuelva a su estado original, recuperando su elasticidad y su tono.

 

2. La circulación se estimula

Además de provocar dolor, un músculo en tensión ejerce una especio de obstáculo a la circulación sanguínea. Como, al final todo en el cuerpo está conectado, los problemas circulatorios afectan a todos los órganos vitales, desde el corazón, que se ve obligado a trabajar más, hasta la piel, que puede experimentar sequedad y pérdida de luminosidad derivadas de las lacras del proceso de oxigenación.

Al eliminar la contractura y, en general, al estimular el riego sanguíneo a través de la presión en determinados puntos, las arterias se dilatan y mejora el flujo en las venas. Así se consigue incrementar el aporte de oxígeno a los tejidos, la eliminación de toxinas y el intercambio de nutrientes. Al mismo tiempo, se estimula el sistema linfático, por lo que se combate la retención de líquidos y se aumenta la capacidad corporal para eliminar desechos y toxinas.

 

Beneficios mentales y emocionales

 

1. Incremento de la energía

Al estimular el funcionamiento del organismo, el masaje hace que el cuerpo tenga que desperdiciar en intentar compensar los problemas derivados de una mala circulación, por lo que la persona tiende a sentirse más enérgica y vital.

 

2. Relajación y desconexión

Durante el masaje, aumenta la conciencia de nosotros mismos, de nuestro propio cuerpo, del momento presente. Es el mismo objetivo que se busca con la meditación. Con ello, conseguimos desconectar de los problemas y, por ende, relajarnos.

 

Masoterapia y fisioterapia

Aunque, al final, todos los masajes generan beneficios en el funcionamiento del organismo, muchas técnicas están desarrolladas específicamente para el tratamiento de lesiones y enfermedades. La masoterapia es un término que engloba todos los masajes que se realizan con una finalidad terapéutica.

La masoterapia solo puede ser realizada por fisioterapeutas, que tratan lesiones como contracturas, fracturas, roturas de fibras, esguinces, tendinitis, atrapamientos miofasciales y lesiones deportivas, entre otras.

Entonces, ¿cuál es la diferencia entre masoterapia y fisioterapia? La masoterapia está enmarcada dentro del campo de la fisioterapia, es decir, es una de las técnicas que emplean los fisioterapeutas para el tratamiento de lesiones, pero no es la única. Los fisios utilizan otras terapias, como la cinesiterapia, la electroterapia, los vendajes, la mecanoterapia, los ultrasonidos y ondas cortas y diversas dinámicas y ejercicios, entre otras.

 

Quiromasaje

Según explican desde el Centro y Escuela de Quiromasaje y Osteopatía (CEQO), el quiromasaje es una terapia desarrollada por el doctor alicantino Vicente Lino Fernández en torno a 1920. Consiste en realizar un masaje manual, sin ayuda de aparatología, con fines terapéuticos. Así, el objetivo es que el profesional devuelva los tejidos a su estado original ayudándose únicamente de sus manos. Luego, el quiromasaje puese ser complementado con otras técnicas.

 

Masajes reductores: el drenaje linfático

Existe una gama de masajes que persiguen una finalidad estética, entre ellos, los reductores. En este sector, destaca el drenaje linfático manual, destinado a favorecer la circulación de la linfa. La técnica se basa en movimientos ejercidos con una presión adecuada y en la misma dirección en la que funciona la mencionada linfa. De este momento, se mejora su circulación y se promueve la eliminación de la grasa y la retención de líquidos, con lo que se reduce volumen, celulitis y piel de naranja.

En el campo de la medicina y la fisioterapia, esta técnica se emplea para tratar desde sinusitis hasta varices, y está demostrado que también ayuda en procesos de curación de quemaduras y cicatrización o fracturas, entre otros. De forma más específica, en el terreno de la oncología, el drenaje linfático se emplea para tratar linfedemas, esto es, la inflamación de los ganglios linfáticos a causa de lesiones, infecciones o tumores. 

 

Masajes orientales

Debido a su estrecha vinculación a la medicina tradicional oriental (de China, Japón o La India, por ejemplo), la mayoría de los tipos de masajes que tenemos en nuestros días fueron creados en esta zona o derivan de ellos. Suelen provenir de las teorías de conexión entre cuerpo y mente, los puntos de energía del cuerpo y cómo reestablecer el equilibrio en el organismo.

Masaje tailandés, balinés, con piedras calientes o tui-na son algunas de las opciones que existen pero si hay una conocida es el shiatsu. Procedente de Japón, se destina a reparar el flujo de energía (ki) en el organismo mediante la presión, que se puede realizar con las manos, los codos y, en ocasiones, las rodillas y los pies.

Así, el masajista presiona los meridianos, los canales por los que fluye la energía, para evitar que surjan los colapsos que crean las enfermedades. De acuerdo con esta técnica, el cuerpo se concibe como un todo. Por eso, no solo se tratan las zonas aquejadas de dolor, sino todos los puntos por los que transcurre el ki.

 

¿Qué diferencia a la reflexología podal de un masaje de pies?

La reflexología podal también está basada en la concepción del cuerpo como un todo y en la digitopuntura. De acuerdo con la teoría en la que se basa, todos los órganos del cuerpo tienen un reflejo en los pies, por lo que a través de la presión y la estimulación de determinados puntos específicos ubicados en esta zona, se consigue una mejora del rendimiento global del organismo.

Así pues, mientras un masaje de pies convencional se limita a aliviar simplemente los pies y a ejercer un efecto relajante en la persona que lo recibe, la reflexología tiene por objetivo mejorar el funcionamiento de los órganos vitales y reestablecer el equilibrio entre ellos. Del mismo modo, también obtiene los beneficios propios del masaje convencional y también relaja y mejora la circulación.

 

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