Santander es una ciudad que hunde sus orígenes en la época romana, ya que los primeros restos documentados de población asentada se remontan al siglo I d. C. Durante la Edad Media y la Edad Moderna, el asentamiento humano en la urbe se mantuvo y fue creciendo, gracias a que era una ciudad portuaria. Desde mediados del siglo XIX, el turismo se convirtió en uno de los motores de su economía y fue impulsado aún más al convertirse en destino vacacional de la familia real en época del rey Alfonso XIII. Hoy en día sigue siendo un destino turístico en el que se pueden visitar lugares como el Palacio de la Magdalena, el paseo Marítimo del Sardinero o el paseo de Pereda.

Productos autóctonos

Los restaurantes en Santander ofrecen una amplia variedad de productos autóctonos, ya que la presencia del mar y la cercanía de la montaña colman la gastronomía cántabra de numerosos productos: el marisco goza de gran popularidad en la bahía de Santander, pues en ella se recolectan almejas, berberechos o percebes. Otros productos marinos fundamentales son los calamares, con los que se cocinan las populares rabas y las famosas anchoas de Santoña. En cuanto a la carne, la de la vaca tudanca, una raza autóctona de Cantabria, es la estrella, aunque tampoco hay que olvidar el cerdo, con el que se elabora el cocido montañés, que también lleva alubias y berzas.

Restaurantes en Santander para chuparse los dedos

Para degustar la gastronomía cántabra, hay multitud de restaurantes en Santander, entre los que destacan algunos como El Serbal, que cuenta con una estrella Michelin. Este restaurante, inaugurado en 1999, combina la cocina tradicional con la vanguardia para crear platos realizados con materias primas autóctonas. Entre sus platos sobresalen el steak tartar y el flambeado. En otros establecimientos, como el Manhattan, se utiliza carne de vaca tudanca para elaborar sus hamburguesas, inspiradas en la cocina de los pueblos cántabros. Los que prefieran recorrer sus bares y degustar tapas y raciones, nada mejor que una ruta por restaurantes como Las Hijas de Florencio, El Diluvio o el Bar Gelin, todos con una extensa oferta de pinchos típicos españoles entre los que no faltan el pincho de tortilla, la morcilla, los quesos o las mejores raciones de marisco fresco.

Bocados exóticos

Para aquellos que busquen otro tipo de restaurantes Santander propone diversas posibilidades. Así, la ciudad no se ha podido abstraer al influjo oriental, y la cocina japonesa está representada a través de establecimientos como Sushi Artist, donde se puede degustar maki, nigiri y urakami, aunque también sirven platos para llevar. Asimismo, es posible deleitarse con productos de otros lugares de España, como el lechazo de Castilla que se sirve en Florman. En cuanto al postre, es tradicional tomarse un chocolate con churros en el centro, en la Chocolatería Áliva.

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